que es autoestima

Claves para cultivar una autoestima sana (parte I)

Cada día tengo más claro lo importante que es cuidar de nuestra autoestima desde que somos pequeños. Cuando inicio un proceso de Coaching con algún cliente, da igual en el ámbito que sea (profesional, personal, educativo, con adolescentes), este es un tema recurrente. Si bien es cierto que mis clientes no suelen verbalizar el objetivo “quiero mejorar mi autoestima”, a lo largo de las sesiones se hacen presenten las consecuencias de tener una baja autoestima, y cómo ello repercute en otras facetas de sus vidas. De ahí mi empeño en ayudar a las personas a que se hagan conscientes de ello, y mostrarles estrategias y herramientas para potenciar su autoestima.

En esta entrada y las siguientes, trataré de contaros qué entendemos por autoestima, cuáles son sus componentes, y cómo hacer un plan de acción para mejorarla. Comencemos.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es una de las necesidades humanas fundamentales, constituye el sentimiento y la actitud ante uno mismo y nos capacita para adoptar una postura u otra que nos permita hacer frente a los retos de la vida. La autoestima es también la piedra angular para el desarrollo positivo de las relaciones humanas, del aprendizaje, de la creatividad y de la responsabilidad personal. Tener una autoestima alta o positiva significa sentirse competente y valioso y es una de las variables más relevantes para la adaptación social y el éxito en la vida.

Definimos la autoestima como el conjunto de pensamientos, sentimientos y conductas que hacen que una persona se considere digna de ser valorada y querida por sí misma, sin depender para ello de la valoración y el cariño de los demás.

La autoestima se adquiere en el núcleo familiar. Nuestros padres y educadores más cercanos se convierten en el reflejo de nuestras capacidades, habilidades y logros. Nos ayudan a crear auto confianza en nosotros y en los demás. Si nuestros padres creen en nosotros desde que estamos en la cuna, harán que nosotros creamos en nuestras conductas, nuestros sentimientos e incluso nuestros pensamientos. Y lo más importante, nos sentiremos comprendidos, respetados y valorados.

Antes de continuar leyendo, te invito a que te pongas delante de un espejo, y mirándote a los ojos te preguntes:

    • ¿Qué ves?
    • ¿Qué piensas?
    • ¿Qué te dices?
    • ¿Qué sientes?
    • ¿Qué estás eligiendo hacer?

No solemos estar a solas con nosotros, y mucho menos mirarnos al espejo y hablarnos. Cultivar tu autoestima versa acerca de hacerte consciente de quién eres, y cuánto AMAS lo que eres. En el post Las emociones, ¿qué son y para qué sirven?, te cuento cómo puedes poner las emociones a tu servicio para alcanzar una sana autoestima.

¿Qué componentes tiene? 

Según Bonet (1997), la autoestima está formada por «las siete aes»:

  • Aprecio de ti mismo, independientemente tus capacidades, hechos, posesiones o logros.
  • Aceptación con tolerancia de nuestras debilidades, errores y limitaciones.
  • Afecto: sentimiento de bienestar con uno mismo.
  • Atención y cuidado de las necesidades reales, tanto físicas como psíquicas, intelectuales y espirituales.
  • Autoconsciencia y escucha a uno mismo. Tomar conciencia de nuestro mundo interior.
  • Apertura hacia los demás. Reconocer la existencia del otro, respetarla y afirmarla, tomando conciencia de que vivimos relacionándonos unos con otros.
  • Actitud positiva hacia uno mismo y hacia los demás. Confiar en nuestra capacidad y la capacidad de los demás de afrontar las circunstancias.

Aunque no somos conscientes, todos nuestros esfuerzos cuando somos pequeños se enfocan en desarrollar esa autoestima saludable que nos permite avanzar en la vida. En el siguiente artículo, Ana Vico comparte contigo la Guía definitiva para mejorar tu autoestima.

¿Qué tipos de autoestima hay y cómo podemos detectarlas?

La autoestima alta o sana hará que tus conductas sean auto afirmativas y seguras, lo que te permitirá tomar decisiones equilibradas para ti mismo y para los que te rodean. Darás muestra de tener una sana autoestima si:

  • Te valoras, y te sientes merecedor de ser querido y respetado, aunque a veces la situación no lo propicie.
  • Tomas decisiones sin miedo al fracaso, aprendiendo de tus errores.
  • Tienes habilidades sociales y eliges rodearte de personas que te ayuden a crecer.
  • Te sientes competente y tienes confianza en ti mismo.
  • Tienes tolerancia a la frustración.
  • Expresas tus sentimientos sin sentirte culpable ni avergonzado.
  • Haces lo posible por auto conocerte (fortalezas y áreas de mejora).
  • Has aprendido a escucharte y trasladar a los demás tus necesidades.
  • Sabes aceptar las opiniones de otros sin depender de ellas.
  • Con frecuencia alcanzas las metas que te propones.
  • Eres capaz de afrontar nuevos retos, aunque corras el riesgo de no alcanzarlos. 

Por el contrario, una baja autoestima es aquella que te provocará sentimientos como la culpa o la vergüenza y conductas inseguras y dependientes para conseguir la valoración de los demás. Damos muestra de tener una baja autoestima si:

  • Te vuelves cómodo, con poca iniciativa.
  • Sueles culpar a los demás de lo que te pasa.
  • Tienes una baja tolerancia a la frustración.
  • Posees poca capacidad para esperar, buscas la inmediatez.
  • Eres dependientes de los demás para resolver dificultades.
  • Eres inseguro, y te dejas llevar por los demás.
  • No reconoces tus logros, solo tus errores.
  • A menudo te comparas con otros de manera negativa.
  • Te atribuyes etiquetas de incapacidad, de falta de valía o de merecimiento.

La mayor parte de nosotros nos encontramos en un término medio de autoestima, es decir, por regla general nos mostramos seguros, sin embargo, en aquellas áreas en las que sentimos debilidades, tendremos tendencia a depender de la aprobación de nuestro entorno. Oscilaremos entonces entre períodos de autoestima alta y otros de autoestima baja en función de las circunstancias y el valor que demos a la opinión de las personas que nos acompañan en ese momento.

Hasta aquí, esta primera parte sobre cómo cultivar una sana autoestima. En la próxima entrada veremos las estrategias para cuidarla y hacerla crecer. Antes de despedirme, me gustaría hacer contigo una reflexión más.

¿Alguna vez has pensado en qué tipo de juicios haces sobre ti mismo y sobre los demás? Porque aquí reside gran parte del éxito en tu vida. Los juicios que emites de ti mismo y de los demás, te limitan o te impulsan a alcanzar la felicidad.

Un abrazo.

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