globos en el cielo representan las emociones

Las emociones, ¿qué son y para qué sirven?

“No te enfades hija que te pones muy fea, y no es para tanto”, “No tengas miedo hijo, no pasa nada porque la habitación esté a oscuras” “No llores anda, que no merece la pena”. ¿Te reconoces diciéndole a tus hijos alguna de estas frases? Si ¿verdad? Pues déjame que te cuente que por muy buenas intenciones que tengas, con estos mensajes únicamente contribuyes a que tus hijos no desarrollen vocabulario emocional, y peor aún, les enseñas que emociones como el enfado, el miedo o la tristeza, son emociones malas, y por lo tanto hay que taparlas y no atender lo que nos quieren decir. Te he puesto ejemplos de como solemos gestionar los padres y madres las emociones con nuestros hijos, pero estas mismas frases también las usamos con nuestros amigos, compañeros de trabajo, parejas, etc. Y si usarlas no tienen muchos beneficios, ¿por qué seguimos haciéndolo? Muy sencillo, porque nosotros mismos hemos aprendido en la infancia de nuestros padres, educadores o profesores, y a ellos nadie les enseñó tampoco la importancia de tener una educación emocional. Antes de contarte para qué sirven las emociones, haremos un breve repaso de qué son y para qué sirven.

En el post La familia como base para el desarrollo socioemocional de nuestros hijos, reflexiono sobre el papel tan importante que jugamos como educadores en el aprendizaje de nuestros hijos acerca de la gestión emocional

¿Qué son las emociones?

 

Las emociones son una respuesta neuropsicofisiológica y subjetiva ante una situación interna o externa, que provoca un cambio en nuestro estado y nos prepara para la acción. Si hacemos una analogía con los ordenadores, es como si fuese nuestro software básico. Todos nacemos con él de serie, y se activa de distinta manera función de factores determinantes como la cultura, la edad, las creencias, o los valores.  Este software se activa a través de un estímulo interno o externo, lo que desencadena una emoción determinada. Esta reacción es de corta duración en el tiempo y nos trae la misma información a todos.

Las emociones hablan del pasado, o del futuro, pero suceden en el presente. Y este es el mayor de nuestros retos. Tomar consciencia plena de cuándo estamos experimentando una emoción, qué nos quiere decir y qué debemos hacer para alcanzar nuestra meta.

¿Para qué sirven las emociones?

 

Las emociones nos informan de si estamos satisfaciendo o frustrando nuestras metas o necesidades. Es muy importante no negarlas, y para ello, el primer paso de una buena gestión emocional es reconocer, aceptar y gestionar la emoción.

Ya nos decía Darwin, que las emociones juegan un papel fundamentalmente adaptativo. Hace un tiempo llegó a mis manos un diccionario con más de 500 emociones descritas (José A. Marina). No pretendo definir las 500, pero sí darte una pincelada de lo que significan y el mensaje que nos traen las 6 emociones básicas.

  • El enfado lo sentimos cuando vulneran nuestros derechos o necesidades. Nos induce hacia el ataque o la defensa, para hacernos respetar. Ofrece un remanente de energía que está destinado a aumentar tus recursos para resolver el problema que lo produjo. El enfado es una emoción traicionera, porque cuantas más vueltas demos a los motivos que nos llevan al enfado, más justificaciones encontraremos para seguir enfadados.
  • El miedo, lo sentimos cuando percibimos una situación peligrosa. Nos induce a “atacar o huir” para protegernos. Nos avisa de que no tenemos recursos para abordar lo que está sucediendo. Te indica una desproporción entre la situación a la que te enfrentas y los recursos con los que cuentas.
  • La tristeza, la sentimos ante una pérdida de algo valioso para nosotros. Nos ayuda a superar dicha pérdida, nos motiva hacia el aprendizaje. Solo la podremos gestionar si la reconocemos y aceptamos. Te ofrece la oportunidad de tener un refugio reflexivo.
  • La alegría, la sentimos cuando algo nos resulta agradable y cuando sentimos que hemos alcanzado nuestra meta. No solo cubre una necesidad, sino que te invita a reproducir su aparición invitándote a pensamientos y conductas que vuelvan a generala. Todo tu cuerpo optimiza su funcionamiento.
  • El asco, lo sentimos ante aquello que puede dañar nuestra salud. Es esa respuesta emocional causada por el rechazo que nos produce una situación, persona o conducta. Tiene que ver con un conflicto interno de valores. Por tanto, nos invita al cambio. Cuida de nosotros para conservar nuestro bienestar psicológico y físico.
  • La sorpresa, nos ayuda a recoger información para orientarnos. Se trata de una reacción emocional neutra. Se caracteriza porque aparece ante algo imprevisto o nuevo. Suele dar paso a otra emoción que toma normalmente el protagonismo.

Una vez, una gran maestra en Inteligencia Emocional, me puso un ejemplo muy ilustrativo para entender por qué es importante atender a nuestras emociones. Imagina por un momento los testigos del salpicadero de tu coche. Cuando se encienden estas luces, es porque algo en el coche no funciona bien, y enseguida miramos qué puede ser para arreglarlo, si no queremos que otras partes del coche se vean afectadas. Pues bien, nuestras emociones son como estos testigos. Cuando un estímulo nos provoca la emoción que sea, debemos prestarle atención para saber qué nos quiere decir y actuar en consecuencia. Ahora entenderás mejor, por qué en ocasiones las emociones que no gestionamos adecuadamente nos juegan malas pasadas, llegando a incidir de manera negativa en nuestra salud.

Cuando estas emociones no se gestionan a tiempo, se convierten en lo que llamamos carga emocional. Es la mayor expresión de esa emoción. Lo ideal es no llegar a esta carga, porque es mucho más difícil de gestionarla desde ahí.

¿Cuál es la carga emocional de cada emoción básica?

 
  • Enfado: ira
  • Miedo: terror
  • Tristeza: depresión
  • Alegría: euforia
  • Asco: intolerancia
  • Sorpresa: obnubilación

Por lo tanto, cuando tú mismo o personas allegadas a ti, se encuentren en lo que llamamos carga emocional, debemos hacer lo posible por “rebajar” la emoción para poder gestionarla de manera adecuada.

Después de saber un poco más de emociones y sobre la importancia que tiene atender el mensaje que nos da cada una de ellas, espero que la próxima vez que vayas a decir alguna de las frases con las que he comenzado, te acuerdes de estas líneas. Cada vez que una persona muestre enfado, miedo o tristeza, te animo a que no gastes tiempo diciendo esas expresiones. Ahora ya sabes que el estímulo ha pasado, o está pasando, que la emoción no se puede controlar, y que sí puedes gestionarla. ¿Qué tal si te animas a relacionarte de otra manera con tus propias emociones y las de los demás?

En próximas entradas te mostraré cómo podemos gestionar alguna de nuestras emociones básicas. No obstante, si quieres ampliar información te dejo el enlace al artículo concepto de emoción del profesor Rafael Bisquerra, catedrático de Orientación Psicopedagógica, Licenciado en Pedagogía y en Psicología. Referente de los estudios de Educación Emocional en nuestro país.

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