Por qué es importante saber perdonar

Desde que somos pequeños se nos enseña a pedir perdón, pero en pocas ocasiones nos hablan del acto en sí de perdonar (al otro). Y es que es una acción que sana y cura los sentimientos de impotencia, rabia, y resentimiento que podamos tener frente a una determinada persona. Cuando perdonas, tu mente y espíritu se calman y consigues mayor estabilidad emocional. Perdonar al otro no implica que la relación se vaya a arreglar. El perdonar es un acto personal, no es necesario que hables con la persona directamente. Tampoco implica que tengas que aprobar lo que esa persona hizo, simplemente consiste en aceptar que a veces las personas actúan de manera equivocada (para nosotros).

El acto de perdonar está relacionado con la aceptación. Aceptación a nivel interno, El primer paso para perdonar es entender qué es lo que te hizo daño, aprender de ello, y dejarlo pasar, no apegándote a la situación, porque si no, el resentimiento y el modo victimista seguirá acompañándote. Lo que buscamos al perdonar es encontrar la paz, dejar atrás lo sucedido y no sentir rencor. Por eso decimos que es un acto de aceptación a nivel interno. Perdonas para ti mismo, no para el otro.

Si por lo que fuese decidieses no perdonar, ten en cuenta que, en cierto modo, es como si le estuvieses dando al otro “el poder” de influir sobre ti y de dirigir tus emociones. Vivir en modo rencor, victimista y venganza no soluciona el problema, y tampoco te deja avanzar. Déjame recordarte, que tú eres el único responsable de tu felicidad. Tú y solo tú, decides cómo vivir aquello que te pasa, y tienes la capacidad y herramientas dentro de ti para recuperar la paz.

¿Qué beneficios tiene el acto de perdonar?

  • Ya hemos comentado que una de las consecuencias casi inmediatas al perdonar, es que nuestros pensamientos de rabia, dolor y rencor se apaciguan, y con ello, llega la calma y serenidad a tu corazón.
  • Dejar de lado y enterrar esos pensamientos que te hacen daño, hacen que te puedas centrar en lo que realmente necesitas, que es recuperar tu estabilidad y bienestar emocional.
  • Te permite avanzar en tu camino de autoconocimiento, al entender más sobre tus emociones, tus necesidades, tus valores, en definitiva, sobre tu esencia.
  • En ocasiones, si las emociones de rabia y venganza son continuadas en el tiempo, puede que tengas sensaciones físicas y tu cuerpo también sufra por ello. Cuando perdonamos, estas sensaciones van desapareciendo poco a poco, y tu cuerpo se va sintiendo libre.
  • Cuando perdonamos, conectamos con nuestra capacidad de amar. Piénsalo, amar al que te ha hecho daño, es un acto de valentía por tu parte, que te hace ponerte en otra altura y ver la situación desde fuera, sin aferrarte a los pensamientos destructivos.
  • Al perdonar ponemos el foco en pensamientos positivos y más productivos, que nos ayudan a ver a la persona y sus actos de otro modo. Y cuando tu mente se focaliza en este tipo de pensamientos, las sensaciones de seguridad vuelven a tu cuerpo, haciendo que poco a poco, sientas serenidad, bienestar, paz, y, en definitiva, que te encuentres satisfecho con lo que has hecho.

Los ocho pasos para perdonar

Existe mucha literatura sobre el perdón y el acto de perdonar, pero sin duda, uno de los textos que más me gustan al respecto, es el que trata el libro La ley del espejo del autor Yoshinori Noguchi. En él, nos cuentan la manera en que podemos poner en práctica el acto de perdonar a través del siguiente ejercicio. Antes de nada, trae a tu mente a esa persona a la que quieres perdonar:

Paso 1: Pon límites a la persona que te esté haciendo daño. Aléjate de ella y pon distancia física y emocional.

Paso 2: Desfógate y escribe en un folio tus sensaciones y emociones de rabia, frustración, rencor o incluso odio. Sé explícito, escribe en el papel todas las frases que vengan a tu mente y sácalo de ti. Es bueno que conectes con la tristeza y angustia que te está provocando la situación, y la dejes fluir. Si necesitas llorar, no te reprimas. Cuando hayas terminado, puedes romper/quemar/tirar el papel. Lo que ahí has dejado por escrito ya no te pertenece, te estás liberando de ello.

Paso 3: Entiende las motivaciones de la persona que te ha hecho daño. ¿Estaba huyendo de algún dolor? ¿O buscando algún placer? Escribe en otro papel sobre los motivos que piensas han llevado a esa persona a hacer lo que ha hecho, cuantos más escribas mejor. Piensa que quizás lo haya hecho a causa de su inmadurez emocional.

Paso 4: Expresa agradecimiento. Escribe en otro folio las cosas por las que puedes estar agradecido en relación con esa persona. Aunque sean insignificantes, tómate tu tiempo para reflejarlos.

Paso 5: Recita palabras de gratitud. Aunque este sentimiento todavía no sea fuerte en ti, repítete varias veces y mejor en voz alta “muchas gracias (nombre la persona)”.

Paso 6: Discúlpate. Escribe en otro folio todo aquello por lo que quieras disculparte con esa persona. Conecta con tu humildad. Al igual que han cometido errores contigo, tú también puedes haberlo hecho.

Paso 7: Analiza lo aprendido. Escribe todo lo que hayas aprendido durante la relación que hayas mantenido con esta persona y responde la pregunta, “si me volviera a encontrar con una persona así, ¿cómo actuaría?”.

Paso 8: Repite (nombre la persona), te perdono para poder ser libre, te perdono para ser feliz, te perdona para esta en paz.

Perdónate no poder perdonar

 A veces pasa que por mucho que apliques estos pasos, no encuentres la paz. Puede ser que aun estés demasiado apegado a la persona y/o situación que te ha dañado, o que te quedes enrocado en alguno de los pasos y no avances. No pasa nada, no estás preparado. Date permiso para ello, y perdónate a ti mismo el no poder perdonar, todavía. Yoshinori también nos lista los motivos que nos pueden llevar a no querer perdonar. Veamos cuáles son:

  • “Si perdono he perdido”. Esto no se trata de ganar o perder, en todo caso, de recuperar tu felicidad. Tú decides.
  • “Me siento mejor siendo yo la víctima”. La transformación del estado de víctima únicamente pasa por tomar responsabilidad. ¿Qué está en tu mano hacer para ser feliz de nuevo?
  • “La otra persona merece un castigo”. Cuanto más castigues al otro, más te castigarás a ti mismo, ¿es eso lo que quieres?
  • “No perdonar me sirve para protegerme”. ¿De quién? Recuerda que tú decides quién, cuándo y cómo te hacen daño.

“El débil no puede perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes” (Mahatma Gandhi). Acalla tu ego y el orgullo insano que te provoca.

Cuídate.

Adriana

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Un comentario en “Por qué es importante saber perdonar”

  1. Gracias por este profundo post Adriana.
    Bonita reflexión Saber que acostumbramos a pensar que estamos perdonando a los demás, cuando en realidad, te estás perdonando a ti mismo.
    He hecho el ejercicio y me he dado cuenta de que gran parte del conflicto era mío y no suyo. Hasta entiendo sus motivos.
    Abrazo,

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