Cómo transmitir seguridad a nuestros hijos con la vuelta al cole

Para muchos, septiembre es un mes de “locos”. La mayor parte de las familias volvemos de pasar tiempo con los nuestros, de disfrutar de las tan merecidas vacaciones, y de repente, ¡vuelta a la rutina! Pero este septiembre de 2020 no es como todos, ¿dónde está nuestra rutina? La pandemia que vivimos a causa del COVID-19, ha trastocado nuestras vidas, y no nos queda otra que aprender a vivir con ello.

Quien más quien menos estamos experimentando sentimientos de incertidumbre, ansiedad, desasosiego, agobio, nerviosismo. El cambio no nos gusta, de hecho, muchas veces nos asusta. De lo que no somos muy conscientes, es que la vida es cambio constante, y estamos más acostumbrados a él de lo que nos creemos. A esto le añadimos que día a día, nuestra mente nos tiende trampas y nos impulsa a vivir la incertidumbre desde un lugar oscuro, dañino. Mi propuesta es que podemos relacionarnos con el cambio y a la incertidumbre desde un lugar más esperanzador, desde el aprendizaje, desde la confianza.


Es momento de autorreflexión

Antes de compartir algunas pautas para afrontar la incertidumbre, creo que es fundamental que cada uno nos hagamos preguntas como ¿cómo me siento yo en este momento?, ¿cómo me relaciono con la incertidumbre?, ¿abrazo o rechazo el cambio? ¿desde dónde me estoy relacionando con mi hijo/a?, ¿en general, confío en el buen devenir de la vida? No es posible transmitir seguridad y confianza a otros, si nosotros mismos no las sentimos. Ahora más que nunca nuestros hijos nos observan, y de nada sirve que les demos palabras de aliento si esas mismas palabras no las reconocemos y sentimos en nosotros mismos. Desde aquí te animo a que, si lo necesitas, hagas un trabajo personal y revises las respuestas a esas preguntas.

Quizás te pueda ayudar la siguiente reflexión. Me acuerdo mucho estos días de una frase que solía repetir la tutora de uno de mis hijos cuando estaba en infantil: “Lo que toque tocó”. Más que nunca en estos momentos, esta frase me conecta con la primera idea que quiero transmitiros. La frase en sí misma, estaría vinculada a un sentimiento de resignación, donde impera la creencia de que yo no puedo influir o hacer nada en eso que pasa. Pensamos que no tenemos la posibilidad de resolver algo que nos duele o nos inquieta. Es una sensación de impotencia que intentamos superar con el olvido, pero cada vez que el asunto vuelve a primer plano, revivimos la misma sensación, con la misma intensidad. Si te reconoces en la queja, déjala fluir, y toma acción.
Sin embargo, la idea es vivir desde la aceptación. Aceptar los hechos es primordial para vivir con cierta serenidad y poder tomar distancia de aquellas situaciones que nos resultan dolorosas. Implica ser capaces de dejar atrás ese dolor y la impotencia que provoca, porque descubrimos que, aunque hay puertas que se han cerrado para nosotros, otras nuevas se abren. La aceptación está asociada al aprendizaje y a la gratitud.

Claves para transmitir seguridad a mi hijo/a:

Y una vez que pones el foco en ti mismo, que tomas consciencia de tu estado, y actúas sobre aquello que te gustaría cambiar, es momento de conectar con tus hijos. Comparto contigo algunas pautas que espero te ayuden a acompañarlos:
– Desde esta idea de la aceptación, lo primero sería conversar con los niños sobre los cambios que hay en su cole con total naturalidad. Una vez que has recabado la información, transmítesela sin “dramas”, con la mayor objetividad posible. Por cierta tendencia a sobreproteger, tendemos a no contar o incluso mentir a los niños. Piensa que es importante que se enteren de primera mano por sus padres.
Ayúdales a poner nombre a lo que sienten, y valida sus emociones. Solo así podrán tomar consciencia del mensaje que les trae cada emoción, y qué pueden hacer para calmar el enfado, afrontar el miedo, o escuchar a su tristeza.
Acompáñalos a que vivan el presente como algo positivo. Todo cambio trae cosas nuevas de las que podemos aprender. En lugar de focalizarte en las pérdidas que ha tenido, pregúntales y hazles conscientes de lo que están ganando.
– Incúlcales la idea de que de nada sirve preocuparse por aquello en lo que no se puede intervenir. Ayúdale a que toda su energía se focalice en asumir la nueva situación y que deje de lado los pensamientos negativos e incorpore otros nuevos más optimistas.
– Conversa con ellos sobre la gratitud. La vuelta al cole es un regalo muy preciado en estos momentos para su bienestar emocional. Es fundamental que retomen relaciones con amigos, profesores, y la vida de su colegio. ¿De qué sentís gratitud al finalizar el día?
– Enséñales a confiar en la vida. “Todo va a salir bien”. Cuando pensamos, sentimos y actuamos en coherencia a este “mandato”, es como si atrajésemos esa energía hacia nosotros.
– Hazle saber que, aunque haya momentos en los que no estéis juntos, existe un vínculo muy fuerte entre ambos que hace que le de seguridad.
– Edúcalos en que se pueden apoyar en ellos mismos. Que tomen consciencia de que ellos se pueden sostenerse y animar en todo momento. Aprender y practicar esto, les ayudará a aumentar su autoestima.
Nada es para siempre.

A modo de resumen

Para terminar, me gustaría lanzar la idea de que “nada es para siempre”. La vida no es lo que pasa, es cómo vivimos nosotros lo que pasa. Por supuesto que la pandemia trae mucho dolor, y el dolor está ahí, y hay que transitarlo, escucharlo y transformarlo en nuevos aprendizajes. Pero una cosa es sentir dolor, y otra distinta sentir sufrimiento. Éste sí que podemos pararlo, está en nuestra mano. Tú decides cómo vivir. ¿Cómo te gustaría que viviesen este momento tus hijos? Y tú, ¿qué vas a hacer para afrontarlo con seguridad, confianza, serenidad, etc.?

Cuídate.
Adriana

 

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